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RADIONOVELAS es un espacio sugerido por uno de los participantes de los cursos virtuales que se realizan desde este blog. Gustavo Camacho, mexicano, nos envía un aporte en texto y lo hemos enriquecido con materiales en audio y video de distintos países.

La radionovela como instrumento de poder en Latinoamérica

«No hay imagen más terrible que la sociedad viéndose a sí misma. Ese es el papel del teatro». Antonine Arthó

Por: Francisco Javier Ordóñez Andrade

Ximena: Mi vida se complica justo cuando creía que todo se iba resolviendo. En un par de meses me voy a graduar en la universidad. Acepté casarme con Ernesto en diciembre y justo mi tía Ana viene a entregarme unos papeles para postular para una beca a Chile, donde siempre he querido estudiar. No, no creo en el destino, pero en cada paso que doy, creo encontrarlo. Ayer no pude decirle a Ernesto lo de la beca; trataba de pensar cómo decírselo cuando pasó lo de la rotura de pie de Marcelo, el esposo de Carolina...

Hace 40 o 50 años los veranos transcurrían con el sonido de fondo de las radionovelas surgiendo de los balcones o ventanas abiertas, un género que levantaba pasiones. En la actualidad solo Radio 3 emite alguna radionovela, pero nos queda ese recuerdo contado o vivido de títulos como "Ama Rosa" o "la saga de los Porretas". Youtube.com

Así empieza el capítulo dos de la radionovela Decisión de mujer, producida a principios de 2000, dentro de una campaña educativa para motivar a las mujeres ecuatorianas que mantienen una vida sexual activa, a fin de que se sometan a un examen de papanicolao, lo que demuestra que todavía se hacen radionovelas.


Y es que la radionovela, sin duda, continúa siendo un vehículo de comunicación de gran importancia entre amplios públicos latinoamericanos. Si echamos una mirada a aquella corriente que sostiene que la comunicación es un hecho que se da en el ámbito de la retórica, lo que determina que no es un hecho lógico y menos racionalista, vamos fácilmente a concluir que la construcción retórica de la radionovela apuntala esa dinámica, propia del lenguaje, que nos pone frente a la posibilidad de describir, reinterpretar y construir realidades.


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escuche: amor sordomudo y apague la luz

El propósito del presente trabajo es poner de evidencia algunas reflexiones que nos permitan visualizar el eficiente papel que puede desempeñar la radionovela, como un mediador, que junto a la lengua española nos permite llegar a la diversidad de públicos latinoamericanos, caracterizados por diferencias culturales que incluyen el plurilinguismo. Bien vale la pena echar un vistazo a la radionovela a través del tiempo. Corrían los años treinta cuando los países de América Latina recibíamos el rebote de las consecuencias de la gran depresión norteamericana.

La mayor parte de nuestros países llevaban sus días como francas sociedades rurales, aunque ya se vivían los primeros tiempos de la industrialización con ciudades que albergaban a incipientes ejércitos de proletarios que en las barriadas empezaban a proliferar. Ese el caso de muchas ciudades latinoamericanas, en especial Buenos Aires, México DF, São Paulo, Caracas y Bogotá, entre otras.

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Medios de comunicación de Colombia y Venezuela: manejo de la información sobre la crisis de los dos países. Este video es toda una novela. La música, el tono, el locutor. Las cortinas. Los verbos y todas las expresiones que parecen alegrar la sala de redacción. “Carrera armamentista. Hipotética guerra. Anti yanqui. ¿Colombia piedra en el zapato?. Las alarmas en Américas latina están encendidas. Tensión que recorre sur América. Amenazas. Posible convenio nuclear con Rusia. Vientos de guerra”. El tono. El lenguaje no verbal. El énfasis. La edición. “¡Aquí en exclusiva!” Por favor! La celeridad en la voz. “Eminente conflicto”.

¿Cómo actúan nuestras radios en el continente cuando de informar estos acontecimientos se trata. Cómo hacerlo?. Un buen referente puede ser esta entrevista. Habla Javier Darío Restrepo. Tome nota y reflexione con el equipo de la radio.


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"Porque en momentos así, la fe de la gente se pone en los medios de comunicación. Lo que hagan los medios de comunicación puede contribuir a unos estados de angustia, histeria colectiva o un estado de apaciguamiento. Un locutor que aparece cesante y angustiado y que transmite esa angustia a través de su voz es lo más funesto que le puede suceder a una sociedad que está en situación de crisis. En cambio quien utiliza un tono sereno, pausado, pero al mismo tiempo muy seguro, es alguien que puede contribuir mucho a que la gente pase de la situación de solo sensibilidad a razonamiento".

El foro está abierto.


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La fecha más sonada del año. Llega Navidad y con ella nos reunimos para compartir la amistad, mirar por el retrovisor y luego ponerle futuro a la vida. Entre tanto, en la calle sigue sonando la radio. Si Navidad es una fecha especial, ¿debería la radio tener una programación especial?.


Formatos. Sugerencias. Cambios y comunicación interna. Bájelo. Cópielo y compártalo

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Radio Vilardevoz comenzó a funcionar en noviembre de 1997 y fruto del esfuerzo colectivo sigue funcionando hasta la fecha. Es una radio hecha por enfermos mentales. Es una radio de Locos

“Funciona en Millán 2515, una dirección "tan conocida como discriminada". En sus comienzos fue "el mejor establecimiento para alienados de América del Sur". Y llegó a albergar a 1.500 pacientes. El "Manicomio Nacional" (tal como se llamó al momento de su inauguración) refleja el abandono y la desidia acumulados durante años.

Actualmente hay 320 internados fijos, con edades que promedian entre los 30 y 35 años, y se reciben pacientes que ingresan por un determinado tiempo y luego son dados de alta”.

En ese lugar funciona uno de los proyectos radiofónicos más interesante de la región. Un espacio sostenido en tres pilares fundamentales: la Participación, la Comunicación y la Salud mental.

Conozca más sobre esta radio uruguaya en este blog. Los videos ilustran parte de la realidad de esta idea creativa



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La discusión sobre una “nueva” radio está por todos lados. Juan dice que “ese es un medio libre como el viento. Que respira solo, móvil como el agua, alto ancho y esperanzador como el más azul de los cielos”. Andrea agarrada de la casita donde vive la radio soltó este párrafo: “no es una nueva radio, es una fusión de lo que somos con lo que podemos ser. Es como una ilusión. Levantarse, ver una ventana, abrirla”.



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Radios territoriales

“En líneas generales, anota Ángel Faus, la radio, los radiofonistas, su empresa y sus gentes sufren de aburrimiento letal, desinterés total por el producto, la programación, el contenido y la audiencia. La radio está ayuna de investigación y ciencia propias, desheredada de ideadores, abandonada de creadores, magra en inventores y encadenada por la cuenta de resultados. Estamos ante la caducidad de un sistema y de unas fórmulas históricas de narración, contenido, programación y concepto radiofónico. Resueltas estas causas, las tecnológicas o económicas se despejarán inmediatamente”[1].


Radios On line

“Cuando uno logra enganchar una de estas emisoras (recuerden que el 80% no funciona sino menos del 50% del up-time) descubrimos señales portadoras de una vieja fórmula de “radio chistosita” traducida a páginas hiperdiseñadas y streamings obstinadamente de alto bitaje (porque hay que ser cool, no importa que nadie te oiga); estas radios resultan ser la mayor parte de las veces proyectos de un grupo muy reducido de entusiastas de las computadoras (que no de la comunicación y mucho menos de la radio) cuya propuesta radiofónica consiste en larguísimas listas de música (que presume de ser independiente) y un par de programas en vivo. Y listo. Tenemos radio por Internet. Lo malo es que la diferencia entre estas radios y cualquier radio comercial de cualquier parte del mundo es nula. O no porque, en todo caso, en las radios comerciales todavía se hace radio”[2].

¿Ambos modelos de emisión están gastados? ¿Los conocidos y los que están por conocer? ¿Bastará subir una señal a la Web para hablar de radio por Internet? En esa ilusión el equipo de la radio ¿se queda, camina, corre?

[1] FAUS Belau Ángel. Reinventar la radio. Chasqui - Revista Latinoamericana de Comunicación. Profesor de Teoría y Técnicas de la Información Audiovisual de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, Pamplona, España.

[2] IVÁN, Daniel. Radio y "Nuevas Tecnologías": una aproximación crítica. Ponencia presentada por La Voladora Radio en el Seminario "Radio Global", Centro Cultural España, México D.F. 2 de octubre de 2008.

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"La radio es el medio sonoro por excelencia. Es, siguiendo a McLuhan, la extensión de la boca, de la laringe, los pulmones del hombre; ... ¡Qué mejor instrumento para el habla!

Por esto indignan tanto los improvisados hablantes, los que tienen, con frecuencia, el vocabulario más reducido; los que son incapaces de buscar y encontrar todas las posibilidades de la lengua; quienes se conforman con las formas de expresión más trilladas, quienes tienen tomados, ocupados, los micrófonos de la mayor parte de las cabinas de las emisoras, por lo menos en este país"

El lenguaje seductor de la radio. Cristina Romo, México. Baje aquí el documento completo

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¿Para qué la ficción en radio?.

Probablemente para algunas personas –aquellos que la escucharon en su esplendor- la ficción en radio sea sólo un recuerdo vinculado con Alberto Migré y sus largas tiras de radionovela, y sea impensable hoy luego que la TV tomó el rol central y aglutinador en los hogares, y la radio se corrió a la mera función “informativa” o de “compañía” mientras las personas realizan otras actividades. Sin embargo, demostraciones cabales –aunque a cuentagotas y de variada elaboración y calidad- nos dan cuenta de que la ficción en la radio sigue vigente por su propia naturaleza (la de la radio y la de la ficción) de alcance y efecto en la audiencia.





En este sentido, el escritor Juan Sasturain aporta: “Es un formato que tiene absoluta vigencia, nada sustituye a un relato oral, y un relato oral que trabaja con la imaginación. Eso es lo que la radio de específico tiene que aprovechar”. (1)

¿Por qué la radio no lo aprovecha? Las respuestas suelen ser variadas y comprometen a otros actores sociales, pero aún así conjeturamos posibles explicaciones de dudosa validez como que implica mucha producción y, por ende, gastos, o que no es un formato comercial y, por lo tanto, no vendible. Una respuesta, quizás más profunda y que incluiría a las anteriores, sería que la concentración de medios deviene en la concentración de propuestas –contrarias a la diversidad, no sólo de las propuestas sino también de las miradas y de los sujetos- que da como resultado la concebida repetición, unidireccionalidad y empobrecimiento de la comunicación.


Lo cierto y verificable es que la magia tan mentada parece apagarse ni bien se enciende la radio. Y que única magia que persiste –si se quiere seguir hablando de magia cuando hablamos de radio- es aquella que se produce por el simple hecho de que si un micrófono esté abierto y alguien hable, a eso se lo llama radio. Pero no es el objetivo de esta nota analizar las causas de la escasa ficción sino estimular las causas que hagan que estas propuestas se desarrollen. Y las hay y muchas.

La periodista especializada en espectáculos, Alicia Petti, ensaya una: “A través de la ficción la gente se engancha con la historia, con los personajes, con las interpretaciones… y se logran resultados absolutamente notables porque se produce el fenómeno de la identificación” (2)

Identificarnos como oyentes, que hablen de nosotros, de nuestras penas y alegrías cotidianas, en la rutina de la escucha radial, es un potencial formidable.

Sin embargo parece que la agenda del día que imponen las agencias de noticias y los diarios –y también la TV basura- son los rectores del contenido en la mayoría de las AM –del mismo modo que lo es la difusión de música comercial en las FM- De tal modo la radio se constituye en un medio de reproducción o amplificación de otros medios-empresas sin aprovechar su propio potencial.


Y si de potencial hablamos, hay que reconocer que la radio como medio de información es efectivo, rápido, instantáneo. Y por tanto, nos proporciona información al instante.

Pero, como dice el periodista Daniel Ulanovky Sack, no necesariamente la información nos mantiene cerca de la realidad: “Cuando hay demasiada realidad, muy minuciosa, cuando nos informan de todos los baches de las cuadras, de todos los problemas que puede haber para hacer un trámite etc etc. Eso lleva a que la realidad más profunda o los fantasmas más profundos que pueda tener una sociedad queden tapados con el árbol y que no se vea el bosque. Y me parece que la ficción ayuda más a ver el bosque”. (3)

¿Será entonces que hay quienes no les interesa que veamos el bosque? ¿O es más fácil como oyentes que nos digan qué pasa, qué tenemos que ver, escuchar, que está bien y qué está mal sin la posibilidad de cuestionamiento?

La ficción es intrínsecamente una dialéctica, plantea un problema y luego un camino para su resolución, no es estática, sino dinámica, genera identificación, involucramiento del oyente en la problemática como si ésta fuera suya.

En este sentido, la periodista Liliana López Foresi dice sobre la ficción: “Somos lo suficientemente complejos y no está nada mal problematizarse para aprender. A menos que nos resignemos a una operación binaria como si fuéramos computadoras o como tiende a hacerlo el cerebro. Pero cada vez que se pliega un pensamiento se empobrece, cada vez que se reduce a lo binario se empobrece si luego no se despliega a una complejidad, a una problematización de la realidad lo suficientemente interesante como para evolucionar”. (4)

Puede parecer ficción decir que nuestros relatos nos definen como sociedad, pero no lo es. Estamos hablando de cultura, ni más ni menos, en un medio como la radio, al alcance de todos. Dice al respecto el actor, Arturo Bonín:

“La ficción es una herramienta (…) el arte si no nos provoca, si no nos ayuda a pensar, a reflexionar, no es arte, es adorno. Y yo creo que desde la radio se puede propalar arte, se puede propalar cuestionamiento, se puede propalar provocación. Todo lo que nos ayude a pensar y a cuestionarnos” (5)

Todos los consultados hablan de la necesidad de la ficción en la radio como modo de evolucionar, de cuestionar, y no sólo de entretener -como muchas veces a la ficción se la etiqueta-. Es tal vez el secreto de dicha conjunción mágica (la del entretenimiento y el pensamiento) lo que hace paradójicamente inviable –todavía- la vuelta de la magia a la radio. La conjunción entre el pensamiento a través del entretenimiento, entre el pensar a través del sentir, o del sentir a través del pensar.

Dice sobre la radio y la ficción, Liliana Escliar (guionista y escritora): “La radio tiene que tener ficción porque es el mejor lugar para la ficción. Es el lugar más parecido a la lectura. Tiene tantos sentidos, tantas interpretaciones. Tiene que haber ficción porque la imaginación es alimento. Y porque no es tan importante lo que opina la gente que habitualmente se sienta frente a los micrófonos”. (6)

Alentar la imaginación, el cuestionamiento, la evolución, no es poca cosa en este entorno mediático desnutrido de estas nociones. ¿Para qué hacerlo desde la radio? Porque de la misma forma que cuando una persona se sienta frente a un micrófono a opinar se dice que está haciendo radio, una misma persona o grupo puede poner en palabras y en sonidos el producto de su imaginación y, a su vez, invitar a los oyentes a que pongan lo suyo. No cambian los recursos materiales, cambia lo humano. Esa es la magia de la radio

Escrito por: Marcelo Cotton

Imagen: http://cabrobueno.blogspot.com/2009/06/10-mejores-libros-de-ciencia-ficcion.html

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¿Cuestión de estilo?

Vea los videos. Reúnase con alumnos, productores externos o colaboradores de la radio y discuta estos contenidos. Envíe sus comentarios. El foro está abierto.


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Los diez consejos de Mario Kaplúm.

El primer consejo va para los locutores y locutoras, aburridos y aburridores, que piensan en un público con vocación masoquista:

Quienes alguna vez hemos hecho radio, tuvimos que aprender por experiencia a no olvidar nunca esta sencilla verdad: todo aparato receptor tiene dos perillas, una que sirve para apagarlo y la otra para cambiar de estación. Así, si nuestro programa no logra suscitar su interés, nada más fácil para el oyente que silenciarnos. O reemplazarnos por una cumbia.

EL COMUNICADOR POPULAR, Ciespal, Quito 1985, pág. 110.


El segundo consejo se dirige a los escritores jóvenes, tan impacientes como inexperientes, que imaginan las musas revoloteando sobre su cabeza y olvidan que la inspiración nace de la transpiración. Y de la vida.



Más de una vez en los cursos a mi cargo me ha tocado trabajar con participantes que demostraban buenas aptitudes literarias y técnicas, en términos de destreza y captación del oficio, para componer radiodramas: por ejemplo, habilidad y sentido radiofónico para construir sus diálogos. Pero tenían una vida encerrada y fácil, sin contacto con el pueblo, sin sufrimientos ni dilemas hondos. Estos estudiantes no lograron producir buenos radiodramas ni sé si alguna vez lo lograrán. No sentían los temas ni vibraban con ellos. Y en sus guiones, todo era convencional, falso, disociado de la realidad. Así como un actor ha de apelar a su memoria emotiva para vivir un personaje, tanto o más un escritor dramático necesita haber vivido personalmente situaciones conflictivas e intensas para poder crear otras semejantes en sus obras. ¿Hay algún curso donde esto pueda enseñarse, ni en diez semanas ni en cincuenta?

UN TALLER DE RADIODRAMA, Materiales de Trabajo, CIESPAL, Quito, pág. 119.

El tercer consejo es para los comunicadores sordos, para las comunicadoras engreídas, los que nunca preguntan, las que jamás dudan, para quienes están convencidos de la importancia de sus ideas y descuidan lo principal de la comunicación:

Comunicar es una aptitud, una capacidad. Pero es sobre todo una actitud. Supone ponernos en disposición de comunicar, cultivar en nosotros la voluntad de entrar en comunicación con nuestros interlocutores. Nuestro destinatario tiene sus intereses, sus preocupaciones, sus necesidades, sus expectativas. Está esperando que le hablemos de las cosas que le interesan a él, no de las que nos interesan a nosotros. Y sólo si partimos de sus intereses, de sus percepciones, será posible entablar el diálogo con él. Tan importante como preguntarnos qué queremos nosotros decir, es preguntarnos qué esperan nuestros destinatarios escuchar. Y, a partir de ahí, buscar el punto de convergencia, de encuentro. La verdadera comunicación no comienza hablando sino escuchando. La principal condición del buen comunicador es saber escuchar.

EL COMUNICADOR POPULAR, Ciespal, Quito 1985, pág. 115 y 118.

El cuarto y perspicaz consejo, para los libretistas cuando tienen delante el papel en blanco, cuando comienzan a escribir y no saben cómo hacer para que los diálogos resulten amenos y atractivos:

Aunque esté escribiendo su guión, no olvide nunca que el lenguaje hablado es diferente al escrito. Debemos poner por escrito nuestro texto, pero él está destinado, no a ser leído con la vista como un texto impreso, sino a ser oído. Tiene que sonar con la llaneza, la naturalidad y la espontaneidad del lenguaje hablado. Incluso, a veces, con las imperfecciones del lenguaje hablado. El mejor consejo que puedo darle es: escriba escuchándose. A medida que escriba, lea en voz alta lo que va escribiendo. En ocasiones, incluso, adelántese: pronuncie primero la frase y luego escríbala. Díctese a sí mismo. Escuche cada frase, pruebe cómo suena. Sienta su ritmo oral, sonoro. Si le suena pesada, larga, artificiosa, con vericuetos, con idas y venidas, rehágala, divídala en dos o más frases cortas y directas. El oído le dirá dónde ubicar con más naturalidad el sujeto, el verbo, el predicado.

PRODUCCIÓN DE PROGRAMAS DE RADIO, CIESPAL, Quito 1978, pág. 280.

Un quinto consejo para los panfletarios del mundo y para quienes confundieron aquello de hablar de la vida cotidiana con la monserga de andar repitiendo lo que la gente ya sabe:

Hace pocos años, tuve oportunidad de escuchar por radio un informativo popular dirigido a las barriadas. Llevé la cuenta: el 80% de las noticias transmitidas eran denuncias sobre la acumulación de basura. No pude menos que ponerme en el lugar de esa gente de los barrios populares a la que el programa pretendía llegar y servir. Pensé en esos vecinos que ven basura desde que se levantan hasta que se acuestan, que viven oliendo a basura. ¡Y cuando ponen la radio, ésta les habla otra vez de basura! Lo que sucede en estos casos es que el emisor no tiene claro quién es su destinatario. Esta insistencia en la denuncia tal vez pudiera tener algún sentido si nos estuviéramos dirigiendo acusadoramente a los responsables de los malos servicios públicos, es decir, a las autoridades. Pero, ¿qué valor informativo encierra el repetirle permanentemente a la comunidad que no tiene agua, que no tiene luz, que no tiene pavimentos? ¡Ella ya lo sabe de sobra! Con eso, tal vez no hacemos más que reforzar su sentimiento de desesperanza, de impotencia: "estamos jodidos". Lo que la comunidad necesita es que la ayudemos a comprender con claridad las causas del problema: por qué no hay servicios para ella. Y, sobre todo, que la ayudemos a encontrar altenativas, salidas de solución.

EL COMUNICADOR POPULAR, Ciespal, Quito 1985, pág. 117.

El sexto consejo, más conceptual, para quienes siguen apostando por una educación bancaria, que difunde conocimientos y no problematiza. Una educación que da todo masticado y ahorra el esfuerzo de pensar por cabeza propia:

La educación de adultos, sea presencial o a través de un medio, será educación en la medida en que se proponga y logre activar las potencialidades de auto y de coaprendizaje que se encuentran presentes en sus destinatarios; que estimule la gestión autónoma de los educandos en su aprender a aprender, en su propio camino hacia el conocimiento: la observación personal, la confrontación y el intercambio, la resolución de problemas, el cotejo de alternativas, la elaboración creativa, el razonamiento crítico. Así concebida, más que una educacióna distancia, sería propio hablar de una autoeducación orientada.

A LA EDUCACIÓN POR LA COMUNICACIÓN, Unesco-Orealc, Chile 1992, pág. 31.

El siguiente consejo es para los siempre serios, para las que nunca se ríen de sí mismas, los Jorge de Burgos, las severas y los sesudos del gris monasterio:

Estamos demasiado acostumbrados a que los programas de radio educativos sean una cosa árida y aburrida. Como esas medicanas de nuestra infancia que, para que "hicieran efecto" y fueran juzgadas confiables por nuestros padres, debían tener necesariamente "gusto a remedio", un sabor amargo y desagradable. Cuando se nos habla de "radio educativa", la imagen que nos surge espontánamente es la de un solitario profesor instalado ante el micrófono y enseñando, con voz y tono de magister, a un invisible alumno, las tradicionales nociones de la clásica escuela elemental. Y hay que convenir en que, desgraciadamente y salvo honrosas excepciones, la mayor parte de la radio educativa que se ha venido haciendo hasta ahora en América Latina ha contribuido a reforzar esa imagen más que a modificarla. Este libro sustenta una concepción muy diferente. Piensa que un programa de radio educativo no tiene por qué ser aburrido. Más: que no debe serlo.

PRODUCCIÓN DE PROGRAMAS DE RADIO, CIESPAL, Quito, 1978, pág. 18.

El octavo consejo, breve y urgente, va para aquellos comunicadores y comunicadoras que no comunican nada porque todo lo abstraen, lo conceptualizan, lo vuelven un discurso incoloro, insaboro e inodoro:

Siempre que sea posible, optemos por el relato como forma privilegiada de comunicación popular: en lugar de hacer una exposición del tema, procuremos convertirlo en una historia. Comunicarse es, sobre todo, contar, "echar el cuento". Los contadores de historias han sido y aún siguen siendo los grandes comunicadores naturales del medio popular.

EL COMUNICADOR POPULAR, Ciespal, Quito 1985, pág. 175.

El noveno, para los improvisados de siempre, las que entran a cabina sin guión y sin ideas, los que se creen dueños y señores del micrófono, las que no investigan nada porque creen saberlo todo, los que confían en el feed-back y no sospechan el feed-forward:

El esquema clásico "emisor-mensaje-receptor" nos acostumbró a poner al emisor al inicio del proceso comunicativo, como el que determina los contenidos del mismo y las ideas que quiere comunicar; en tanto el destinatario está al final, como receptor, recibiendo el mensaje. La experiencia nos enseña, sin embargo, que si se desea comenzar un real proceso de comunicación en una comunidad, el primer paso debiera consistir en poner al destinatario no al final del esquema, sino también al principio: originando los mensajes, inspirándolos, como fuente de pre-alimentación. La función del comunicador en un proceso así concebido ya no es la que tradicionalmente se entiende por "fuente emisora". Ya no consiste en transmitir sus propias ideas. Su principal cometido es el de recoger las experiencias de la comunidad, seleccionarlas, ordenarlas y organizarlas y, así estructuradas, devolverlas a los destinatarios, de tal modo que éstos puedan hacerlas conscientes, analizarlas y reflexionarlas.

EL COMUNICADOR POPULAR, Ciespal, Quito 1985, pág. 101.

Y un décimo consejo, el de sentido común. Mario no creía en recetas ni en esquemas rígidos. Es suya esta sabia consigna: el mejor formato es el que se rompe. Estudiamos la técnica, conocemos las leyes y las posibilidades que brinda el medio radiofónico. Después, ponemos a un lado todas las normas y damos permiso a la imaginación:

A veces, en los talleres, me inquietan algunos participantes que plantean: "Entonces, ¿esto se puede hacer? ¿Es lícito, es válido, o no lo es?" Parecen estar necesitando y pidiendo reglas, preceptos. Ante esas preguntas, me acude a la memoria la profunda respuesta de San Pablo a los cristianos de Corinto que le pedían reglas morales, normas de conducta: "Todo es lícito", tuvo la audacia de responder el apóstol, rompiéndoles así seguramente todos sus esquemas. Pero enseguida añadió: "Todo es lícito, pero no todo es conveniente, todo es lícito, pero no todo construye". Análogamente, habría que decir que en comunicación popular no existen reglas fijas ni inmutables. Todo se puede hacer. Lo que hay que ver si la opción que tenemos es la más conveniente y adecuada para ese caso concreto, la más pedagógica y eficaz para esa situación determinada. Y eso nos llama permanentemente a la creatividad.

EL COMUNICADOR POPULAR, Ciespal, Quito 1985, pág. 263.

Tomado de radialistas.net. Con estos diez consejos, la mejor sugerencia de RADIALISTAS es que se animen, quienes no lo hayan hecho todavía, a leer los libros completos de Mario Kaplún, el gran maestro de los radialistas latinoamericanos.


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